sábado, 15 de agosto de 2015

Teatro europeo reciente

Gran Bretaña

Los jóvenes airados reflejan el inconformismo de la juventud inglesa de posguerra. Sus mejores representantes son John Osborne (1929-1994), con la pieza inaugural del movimiento Mirando hacia atrás con ira (1956), y Arnold Wesler (1932), de temática social y política en La cocina (1957) y Sopa de pollo con cebada (1958).

Una línea más vanguardista caracteriza a otros autores:

Harold Pinter (1930) es el dramaturgo de la incomunicación y el silencio, con influjo del teatro del absurdo (La fiesta de cumpleaños, 1958; Paisaje, 1967).

Tom Stoppard (1937): El verdadero inspector Hound (1969) y Acróbatas (1972) funden parodia policíaca y técnicas modernas.

Peter Barnes (1931): La clase dominante (1969), grotesco y feroz ataque a la sociedad inglesa mediante el famoso Jack el Destripador.

Francia

Jean Cocteau (1889-1963), activo escritor surrealista (ver t73) actualiza los mitos clásicos en sus dramas de preguerra, convertidas a veces en películas (Orfeo, 1950; La voz humana).

Jacques Audiberti (1899-1965), poeta y novelista, debe su fama a sus piezas teatrales, que combinan divertidas situaciones excéntricas con la reflexión filosófica.

El «teatro pánico» del español bilingüe Fernando Arrabal (1932) propone alborotadores espectáculos centrados en lo irracional, el sadismo, la muerte y la profanación, herederos del surrealismo y el teatro de la crueldad.


Escena de La muerte de un viajante, de Arthur Miller, interpretada por el actor español José Luis López Vázquez. Este drama narra con saltos espacio-temporales la historia de un hombre fracasado que recuerda su vida, poco antes de suicidarse.

Otros países
El teatro en alemán ha sido cultivado, aparte de los suizos Frisch y Dürrenmatt, por otros narradores :

Peter Weiss (1916-1982) triunfó con Marat/Sade (1964), llamativo ejemplo de teatro en el teatro con una representación en un manicomio. Ha escrito otras piezas en verso libre de tema político.

Thomas Bernhard (1931-1988) escribió curiosas piezas en verso, entre simbólicas y absurdas (El ignorante y el loco, 1972).

Peter Handke (1942) pretende, en cambio, con Insultos al público (1966), destruir el lenguaje y el propio teatro.
En Italia, Dario Fo (1926), actor, director y escenógrafo, cultiva un teatro de agitación política, 
grotesco y humorístico (Misterio bufo, 1969; Muerte accidental de un anarquista, 1971).


Los miembros de la compañia la Fura dels Baus, presentaron el espetáculo Manes embutidos en toneles en las populares Ramblas de Barcelona.

El teatro estadounidense contemporáneo

En las obras anteriores a 1945 dominan las preocupaciones filosóficas (relaciones hombre/Dios, conciencia moral, conflicto espíritu/materia), mientras que después de la guerra los dramaturgos reflejan más la realidad social y acusan el influjo del cine.

Eugene O'Neill (1888-1953) es el gran renovador de la escena norteamericana, divulgando los nuevos recursos europeos. El influjo naturalista se aprecia en El emperador Jones (1920), El mono velludo (1921) y el violento drama ruralDeseo bajo los olmos (1925).
En obras posteriores recurre al simbolismo y a los juegos escénicos, como en el El gran dios Brown (1925), pieza expresionista y pirandelliana en su juego de máscaras, o en Extraño interludio (1927), cuyos personajes alternan lo que dicen y lo que piensan.

Tennesse Williams (1911-1983) refleja la mentalidad rural sureña a través de personajes frustrados y marginados de las clases más bajas. A menudo le añade alguna patología, como en El zoo de cristal (1944), que simboliza la fragilidad de sus protagonistas, o Un tranvía llamado deseo (1947).
Su tema fundamental es la falta de comunicación entre los seres humanos, que produce incomprensión y hasta tragedias, como en La gata sobre el tejado de zinc caliente (1955).

Arthur Miller (1915) es el dramaturgo de los típicos ambientes urbanos estadounidenses, donde el individuo es vencido por fuerzas que le sobrepasan. Su obra más famosa, La muerte de un viajante (1949), refleja la cara oscura de la obsesión por el triunfo del «sueño americano».
Las brujas de Salem (1953) simboliza críticamente la represión contra los progresistas a través de una historia de intolerancia ambientada en el siglo XVIII. Panorama desde el puente (1955) es la trágica historia de un inmigrante. Ha escrito también guiones radiofónicos y cinematográficos.